Sobreviviendo en SISU – Shanghai (Parte III).

Por Yoon Sun Young.1218465g7c3cw3q7x
Shangwai Guesthouse
Shangwai Guesthouse
 

Continuando con la historia de nuestra llegada a SISU en Shanghai. Al instante de arrivar al hall del Guesthouse nos unimos a una larga cola de estudiantes y no estudiantes de diferentes lugares del mundo, resonaban en el lugar diferentes idiomas como el inglés, español, japonés, italiano, tailandés, coreano, árabe, etc.

Diana fue asignada al “famoso 1020” sola, solita con su soledad y sus maletas. Mi roommate fue Hellen, y juntas compartimos “el exclusivo 403”, que se convertiría en el consulado femenino para las peruanas en SISU, lugar oficial de recepciones y banquetes peruanos, botica y consultorio de emergencia, consultorio psicológico, cabina de la famosa radio emisora “Entre Zhongguo y la luna”  y… por último, point para conversar de lo quisieramos.

En el mostrador de la recepción nos solicitaron 400 RMB (yuan) por concepto del formato de constancia de residencia, pero cuando dejamos el guesthouse para volver a casa y entregamos la tarjeta de la habitación, los devolvieron. ¡Ah! también nos dieron una copia del contrato y una folletín celeste, que luego fue de muuuucha ayuda, pues contiene los números de teléfono internos más importantes, entre ellos… el que recomendaría aprenderse de memoria es el de 保安 Bǎo’ān (seguridad), después sabrán por qué.

comida KLMSudadas por el fuerte calor de 30° del otoño de Shanghai, sin haber podido tomar un baño en más o menos 32 horas (creo que no hubiera habido diferencia entre nuestro “aroma” de ese momento y el de 10 pescadores luego de faena, jajaja), cansadas después del mal dormir en el avión (Amsterdam – Shanghai lo tuve que viajar en medio de un japonés gordito que a las justas se acomodaba en su propio asiento, y una señorita china que se ponía tan pero tan cómoda que se quitaba los zapatos para reposar los pies), con una sensación de estar permamentemente en el elevador, hambrientas muy hambrientas (creo que no hay peruano que pueda satisfacer su exigente paladar con solo la triste comida de avión, que después de todo no es culpa de la aerolínea sino de nuestro nivel de exigencia) llegamos a nuestro nuevo “hogar, dulce hogar”. Y al momento salimos en busca de los útiles de aseo y algo de ropa para Hellen.

En las 6 horas que tuvimos que esperar en el aeropuerto de Amsterdam, Diana, Hellen y yo ya habiamos decidido que estariamos las 3 juntas siempre, cuidándonos y apoyándonos en todo lo necesario. ¿Las razones? 1° : somos PERUANAS, 2°: somos mujeres, 3°: teniamos “química” y ya había surgido una bonita y prometedora “conocidostad”, que luego llegaría a ser una de las más bonitas amistades que he podido tener en mi vida.

Vista de SISU desde el 1020.
Vista de SISU desde el 1020.

Según las lecciones de mis queridos amigos chinos en Perú, cuando comprara en China, tenía que regatear, y no hablo del “s/. 20 para

s/.15” , sino de un “s/.20 para s/.5”, que es bastante para cualquiera, y especialmente para unas becarias que aún no recibían su subvención. Así, empezamos a regatear lo mejor que podiamos con los comerciantes chinos, y consiguiendo -a nuestro parecer- buenos precios, pero en realidad ya estabamos “pagando el derecho de piso”.

Ese día comimos al estilo “europeo” : galletitas, agua… con la barriguita triste pero más tranquila, y luego de un gratificante duchazo, pudimos descansar desde las 6pm. Al día siguiente con el sol sobre los ojos nos despertamos más repuestas y salimos por nuestro “pan de cada día”, sin saber que ese dicho pasaría a ser “el mianbao de cada día”. El comedor, cuya ubicación era una de las cosas habiamos indagado primero, estaba todavía cerrado. Cuando salimos a la calle, ya había gente caminando, pero no había casi ningún comercio abierto, y nos preguntabamos extrañadas “¿a qué hora se levantan estos chinitos?”, llevabamos casi 1 hora despiertas y todavía no habiamos logrado “clavarle el diente” a nada. Así pasó otra hora y cuando por fin pudimos

encontrar un puestito callejero, del que salía un delicioso olor a comida, nos acercamos para hacer la colita que se había formado. Veíamos que la señora cogía una hoja de nori (de algas) y la extendía, entonces de una gran olla humeante sacaba un graneadito arroz que también extendía a toda la longitud de la hoja, y luego -según el gusto del cliente- hiba agregando algunas verduras picadas y carne de cerdo, pescado o pollo, y en algunos casos hasta un huevo hervido al sillao, entre otras cosas que al parecer engrosaban el “rollito” y deleitaban al cliente. Al parecer también el costo era racionable, pues muchos esperaban ansiosos.

El famoso "rollito".
El famoso “rollito”.

Dado que se veía “rico, limpio y barato”, nos quedamos defendiendo nuestra posición en la cola. Cuando nos llegó el turno, en un chino vacilante y señalando al anterior clientele pedimos “我要跟他一样的!” (quiero igual que el de él!), jajaja… y la señora dándose cuenta que eramos extranjeras, sonrió, siguió el mismo procedimiento y nos preguntó de dónde eramos, “我们是秘鲁人“, “秘鲁? 秘鲁在哪儿呀? 很远吧!“, y fue cuando nos dimos cuenta lo exóticas que eramos, y con “exóticas” quiero decir que los peruanos allá eramos pocos y por lo tanto muy especiales. ¿Cuánto costo el “rollito”? solo 5RMB , (unos s/. 2.50 o en $1) pero el precio puede aumentar si hay que agregar muchas verduritas y otras exigencias según gusto del cliente.

Complementamos con un dietético jugo de zanahoria y tomate que vendían cerca, y digo diétetico porque practicamente no tenía azúcar, pero que para mi gusto bajo en azúcar estaba bueno. En cuanto le pude “clavar el diente” al rollito aquel… de verdad que toqué el cielo, me elevé altoooo altooooo hasta las nubes de arroz, y reboté en un crispy delicioso. ¡Al fin algo comestible! Desde ese momento se volvió un alimento favorito, nutritivo, y en ocasiones un pecado en las épocas de dieta. ¡Ah! y su nombre chino es 卷饭 juǎn fàn, literalmente “rollito de arroz”. Y así comenzó nuestro primer día oficial en Shanghai, un día lleno de cosas nuevas y aventuras.

En Shanghai se puede comer bien si se sabe elegir la comida, pero si no sabes cómo elegir, entonces lo más probable es que sufras como lo hicimos nosotras al principio. Pero “que no cunda el pánico”, el siguiente artículo tratará de nuestra dura lucha alimentaria -la más dura sin duda para todo peruano o extranjero que ame su comida nacional- y cómo se resolvió. (Continuará…)

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2 thoughts on “Sobreviviendo en SISU – Shanghai (Parte III).

  1. Elena Dg

    ayyyy bebita tu no cambiaras me rei y me rei jajajajjajajaja esas cosas que pasamos y justo llego el horrible continuaraaaaaaaaaaaaa….. ojala continue !!!!! sorry porque estoy lejos en estos dias estoy muy ocupada pero prometo con dedos cruzados jajajaja que nos volveremos a ver ok las quiero mucho besos ahhh no se preocupen de la gordura estamos en las mismas yo tambien gane kilos que askito!!!!!!

    • Yoon Sunyoung

      Te cueeeentooo!! me encontre con Guilin y Carlix el domingo, y conocimos a Santiago. Nos fuimos a comer ceviche y luego a Barranco, la pasamos super!! cuando Guilin me pase las fotos te enseño. no te quemaban las orejas? jajaja.. sabiamos q estarias ocupada, pero confiamos en q nos recompensaras.. MUAAA!! (continuara… jajaja)

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