Sobreviviendo en SISU – Shanghai (Parte IV).

Mapa interno de SISU.
Mapa interno de SISU.

2963746vrllp2heivPor Yoon Sun Young.

Nuestro primer día oficial en Shanghai, y también en SISU. Luego de un bien merecido desayuno consistente en el “rollito” y un nutritivo jugo de zanahoria y tomate sin azúcar (aunque algunos digan “guuak!”). Hellen, Diana y yo nos dirigimos a las oficinas de los “Asuntos Internacionales” de SISU (OISA), que se encuentran en el 2° piso del edificio B2 oficina 203. Nosotras nos ilusionamos al darnos cuenta que la ventana del “exclusivo 403” da para el gimnasio, ¡justo al frente! Pero.., oh cruel decepción, los chinitos son muy flaquitos, y además los ejercicios son a puerta cerrada y sin ventana. Bueno, todavía nos queda el campo de deportes, jajaja.

Siguiendo con lo académico, generalmente en dicha oficina podemos encontrar a la Srta. Marisol, quien es china pero con un buen nivel de español. Sin embargo, nosotras no pudimos encontrarla esa primera vez, y nos atendió un chinito bonachón, nos entregó un montón de papeles sueltos, que luego fueron útiles: Mapa de SISU con los edificios enumerados, mapa del vecindario de SISU con los super marcados, Notas útiles acerca de los servicios que se brindan en el Guesthouse y en el Hotel (el Hotel queda fuera del campus, a una cuadra): servicio postal, money exchange, caja fuerte, etc; y para los becarios un documento especificando qué hacer para registrarse, fecha de examen de colocación, FECHA DE PAGO DE SUBVENCIÓN (en “el edificio de los sueños”  o edificio”A”). ¡Ah! los documentos están en chino e inglés.

También debemos comprar un seguro de salud por un año, esto depende de cuánto tiempo te vayas a quedar. Este seguro cuesta 600RMB el año, te dan una tarjeta de la compañía china 中国平安保险 Zhōngguó píng’ān bǎoxiǎn.

Vista del Gimnasio desde el "exclusivo 403".
Vista del Gimnasio desde el “exclusivo 403”.

Luego hay que tramitar la tarjeta de estudiante, que sirve para entrar a la biblioteca, comprar comida en el comedor universitario, etc) y carnet universitario (学生证 Xuéshēng zhèng) que es el documento de identidad del estudiante en cualquier parte, desde poder ingresar tarde por la noche a la univ. hasta comprar un boleto de avión. Así que es muy importante. Estos trámites son gratuitos para los becarios.

Dejando esto del lado, es nuestro primer día y queremos llamar a la familia. Entre Perú y China hay una diferencia horaria de +13 horas. Ejemplo: Lima Lunes 6pm – Shanghai Martes 7am. Hasta entonces solo habíamos llamado desde Amsterdam, y queriamos oír esas voces dulces -de nuestras mamis, por supuesto- para que estuvieran tranquilas sabiendo que estabamos “bien”.

Dentro del campus, frente al guesthouse, hay un pequeño puesto donde pueden comprar tarjetas telefónicas, pero.. ¡OJO! no paguen más de 32RMB por una tarjeta de 30yuan que durará solo 10min en el mejor de los casos. Es mejor comprar fuera, saliendo por la entrada principal del guesthouse a la derecha hay una señora y su esposo muy amables, tarjeta de chip, tarjeta para recargar internet y para recargar celular, precios razonables.

Nos compramos celulares nuevos en Carrefour, hay de todos los modelos y de todos los precios.. pero ten en cuenta que si quieres que tu teléfono sea útil al volver a tu país, debe costar más de 300RMB y ser 3G, y te recomiendo un cel que tenga QQ Liao pues así estas en contacto con los amigos. Nosotras compramos el chip de China Mobile. Esta compañía cobra 0.10 fen o céntimos el mensaje, y las llamadas son muy baratas, pero te cobran “hasta por el aire que respiras”, me refiero a que envies sms, hagas llamadas, o NO… igual tu saldo irá bajando día tras día, y si no tienes saldo no puedes recibir llamadas ni sms.

Lomo saltado, comida peruana.
Lomo saltado, comida peruana.

Todo bonito.. todo lindo… y llegó la hora de comer… ¡que hambreeee!!! ¿y dónde comemos? Pues en el edificio B10 esta el 食堂 Shítáng o comedor estudiantil. Primero compras los tickets según cuánto dinero quieras gastar, el primer día almorzamos con 10RMB, y luego a coger bandeja, palillos y hacer la cola. Lo primero: el arroz, alimento esencial “aquí y en la China”. Siguiente, cuidado con los “zampones” chinos y extranjeros, que tienen flojera hacer cola o que simplemente no tienen ojos para nadie excepto para la comida. SUGERENCIA: Desde que vi a una coreanita coger unos palillos, jugar con ellos en la boca mientras conversaba con su compañera y después volverlos a poner en el recipiente como si nada, decidí (y recordé lo que unos buenos amigos ya me habían dicho) que llevaría y usaría mis propios palillos, o tenedor y cuchara.

Recuerdo ese primer almuerzo: un tazón de arroz, una porción de verduras cocidas (igual tenía grasa), una porción de carne cocida (también con grasa) y una ensalada (con grasa…), y una sopa… sí… con grasa. No sé si era solo nostalgia o mala suerte, pero en mi mente aparecía un delicioso plato de lomo saltado. Vi como otros estudiantes pedían sopa y para coronar… sobre la misma sopa, un huevo frito. Cada quién con sus costumbres y como mejor le cuadre. Pero en fin, a comer se ha dicho, cuando el hambre aprieta cualquier pan es bueno.

Lo dijeron mis compañeras y lo digo yo… esas primeras comidas pasaban y llenaban el estómago, pero no llenaban el paladar. ¡Que tristeza!

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Tocando música en el parque Luxun.

Para alegrarnos un poco nos fuimos a pasear por el parque Luxun, que está frente a la univ. Lo que sea de cada quién, los parques en China SÍ son parques, grandes, espaciosos, verdes y llenos de flores, ¡incluso con lago! Las personas de todas las edades parecían disfrutar. Algunos jugaban tenis, otros se ejercitaban en unas pequeñas maquinas manuales, algunos conversaban alegremente, niños corrían con cometas, ancianos y no tan ancianos se disputaban juegos de mesa, muchos también mostraban sus dotes artísticas cantando canciones antiguas, bailando en grupo, y tocando música. Es lo que más nos gustó. Tomamos muchas fotos para enviar a la familia ansiosa por “vernos” en nuestra nueva vida.

En resumidas cuentas, China – Shanghai era mi nueva ciudad, mi nuevo hogar, y fue desde ahí que empecé a decir “voy a mi casa” cada vez que hiba al 403, jajaja. Así no me sentía tan lejos. No sé si los demás podrán comprender cuán duro es dejar el hogar familiar, a los amigos, y especialmente… a ella, a la querida madre, la que siempre se preocupa a qué hora llega uno a casa, si comiste o no, si estudiaste para el examen, si te dió resfriado… y cuyo amor alcanza e ilumina sin importar a que distancia te encuentres; porque todo es reemplazable, menos el amor de la madre.Pero ahí estaba yo, en Shanghai, decidida a hacer de ese lugar mi nuevo hogar durara lo que durara mi estancia ahí. Y como no, dispuesta a descubrir por mi misma las delicias de la comida china, y todo lo bueno que tiene esta cultura milenaria.

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