Cuento que es realidad…

Encontré una historia corta, muy útil y con gran sentido.

“El terreno de cierto hombre rico produjo bien.Por consiguiente, él razonaba dentro de sí, diciendo: ‘¿Qué haré, ya que no tengo dónde recoger mis cosechas?’.De modo que dijo: ‘Haré esto: demoleré mis graneros y edificaré otros mayores, y allí recogeré todo mi grano y todas mis cosas buenas;y diré a mi alma: “Alma, tienes muchas cosas buenas almacenadas para muchos años; pásalo tranquila, come, bebe, goza”’.Pero Dios le dijo: ‘Irrazonable, esta noche exigen de ti tu alma. Entonces, ¿quién ha de tener las cosas que almacenaste?”

Y ¿quién contó esta historia? solo un humilde carpintero llamado Jesús hace muchísimos años, y además añadió “Mantengan abiertos los ojos y guárdense de toda suerte de codicia, porque hasta cuando uno tiene en abundancia, su vida no resulta de las cosas que posee”… “Así pasa con el hombre que atesora para sí, pero no es rico para con Dios”.

Esta pequeña pero gran historia nos enseña que la felicidad no es tener en abundancia, el éxito no se cuenta con cuántos dígitos tiene tu cuenta bancaria, y tampoco de que tan popular o famoso se es. El éxito es estar satisfecho de uno mismo y sus logros, estar orgullosos de lo que somos, de las personas que nos rodean… y tener una conciencia tranquila y limpia. Pero sobre todo, tener una AMISTAD con Dios, y contar con su aprobación.

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